historia natural de la destrucción

más que del hombre

Hay que cuidarse,

de las puertas cerradas

de los ojos que miran por las persianas

cada hora que pasa

hay que cuidarse

cada vez más

de los hombres detrás de las jaulas

entre ceja y ceja

como una voz que se repite y renueva los dientes;

hay que cuidarse

de la boca hay que cuidarse

de los dientes

cuando se abren

cada vez más grandes

de los labios

cada vez que mienten

cada vez más

de cada palabra

de cada boca mal pronunciada

hasta el último día

hay que cuidarse

de las paredes

que esconden miradas

de todo lo que muerde

hay que cuidarse

instintivamente

pero por sobre todo

hay que cuidarse

de los gorilas

gritando

salvajes.

historia natural de la destrucción

2015

un sentido de cinco

no gracias,

Me había preguntado cómo era posible volver. Cómo después de esa mirada, era posible pronunciarse con la misma voz. Hablar así era como quitarse el ahora, como intentar repetir el tiempo de nuestro ahora. Pero ya la cama, quieta antes que revuelta, quieta después que revuelta, nos mostraba la dificultad de aquel término. Volver. Acaso mover las miradas hacia la cama, repetir una y otra vez el destiempo entre dos cuerpos; y colocárse de nuevo en ese espacio donde vos,

yo, 

ahora,

antes 

habíamos decidido no volver a dejarnos quietos. Pero el tiempo, el mismo que hay detrás de toda cama (ahí arriba, como una alarma), se detiene revolcándose con nosotros ahora hace ya dos horas, 

hace ya tantas horas, 

hace ya un mismo, y otro, distante ahora, y es incapaz de contestarte y vuelve a pronunciarme con otra voz tu distinta hora. 

un sentido de cinco

2015

publicaciones nórdicas

el sillón de las utopías verdaderas

en este mismo asiento y con este mismo libro

que tengo en la falda

ahora,

escribí

cosas extrañas

que nos encontraban en tu boca.

ahora,

desde aquel entonces y éste,

sólo alejados por el paso de la historia,

han pasado meses

que no se dejan escribir

y la sólida manía

de cosas extrañas (pero mudas)

que no han encontrado tu boca,

 

pero yo sí.

publicaciones nórdicas

2014

tres jueves

¡repite eso de nuevo!

Alguien te vio probar el anillo de Fideas. 

Rubíes y desierto. 

Flechas de Baco.

Ayer creía ver entre un ojo despierto,

una figura desnuda (tu cuerpo destapado)

rodeándose, 

con cierta soltura (Delfos corría).

Me preguntaron cómo podría perpetuarse

(la ilusión. Lejos algo lejos)

para conocer el amuleto.

Apolo, Venus.

Contagiarse y ambrosía.

¿Es verdad que hubo tempestad, 

que hubo caída 

y reconquista del Nilo?

 

Amor, ay, ese extraño personaje

soy yo

queriendo volverme hacia vos

y poder...

decime,

¡no ha sido locura!

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